sábado, 9 de junio de 2012

El tiempo que me queda

Llevo siglos sin pasar por aquí. La culpa la tiene el trabajo y el hecho de que en mi tiempo libre me estoy dedicando a mi casa y a mi familia porque he descubierto que los años cada vez pasan más rápido y quiero aprovecharlos con mis hijos.

He aquí un poema muy bello que una amiga me envió y que quiero compartir con ustedes ^^

El tiempo que me queda

Por Mario Andrade.
Poeta, novelista y ensayista brasileño.

El valioso tiempo de los maduros:

He contado mis años y he descubierto que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que vivido hasta ahora.

Me siento como aquel niño al que le regalan una bolsa de caramelos, los primeros se los come feliz y rápido, pero cuando se percata que ya le quedan pocos, comienza a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables en las que se discuten, estatutos, normas, procedimientos, y reglamentos internos sabiendo que al final no se conseguirá nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que a pesar de su edad cronológica no han crecido en ningún otro aspecto.

Ya no tengo tiempo para perderlo en mediocridades.

Ya no tengo tiempo para observar la soberbia de quienes no escuchan la experiencia de otros y sólo la acogen cuando están derrotados.

Ya no tengo tiempo para contemplar al servil y al que se humilla por sus limitaciones.

No quiero estar en reuniones en donde solo desfilan egos inflados.

Ahora ya no tolero a los manipuladores, a los arribistas ni a los aprovechados.

Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus talentos y de sus logros.

Detesto, si soy testigo, de los efectos que generan la lucha por un cargo importante.

Las personas no discuten los contenidos, a penas los títulos, si acaso.

Mi tiempo es muy escaso para discutir posesiones materiales y posiciones sociales.

Quiero la esencia porque mi alma ahora tiene prisa y con tan pocos caramelos en la bolsa: AHORA

Solo quiero vivir al lado de gente humana muy buena.

Gente que sepa amar y sonreir de lo simple y hasta de sus errores.

Gente muy segura de sí misma que no se vanaglorie de sus lujos y de sus riquezas.

Gente que no se considere elegida antes de tiempo.

Gente que no eluda sus responsabilidades.

Gente que no pierda su dignidad, que la proteja.

Gente muy sincera y que defienda la dignidad humana por encima de todo lo material, aún lo propio.

Con gente que desee caminar únicamente con al lado de la verdad y la honradez. Porque tan solo lo esencial hace que la vida valga la pena vivirla.

Quiero rodearme de gente que quiera tocar el corazón de otras personas.

Gente a la que los duros golpes de la vida le han enseñado a crecer con suaves caricias en su alma.

Si, es verdad, tengo prisa para vivir con la intensidad que nada más que la madurez nos puede dar.

No pretendo mal emplear ni tan solo uno de los caramelos que ahora me quedan en la bolsa.

Estoy tan seguro que ahora estos caramelos serán más exquisitos que los que hasta ahora me he comido.

He perdido el poder y la autoridad, pero intocable el respeto y las ganas de vivir.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Deseo que la tuya sea la misma porque de cualquier manera también tú llegarás, estoy seguro de ello.


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