miércoles, 30 de noviembre de 2011

Imágenes literarias: Augurios de inocencia - William Blake

Hace unos días, después de mucho buscarlo infructuosamente el año pasado, me topé de casualidad con el libro "Noche eterna" de Agatha Christie, uno de los que me faltaban para completar la colección digital.

Lo leí hace años y siempre me acordaba del fragmento del poema de Blake que inspiró la novela: "Todos los días alguien nace para el dulce gozo, mientras que otros se hunden en la noche eterna".

Me puse a buscar en la red el poema original porque admiro mucho a Blake por su poema "El tigre", y me encontré con una traducción mejor de Augurios de Inocencia, del que he seleccionado un fragmento que me ha inspirado un cuento que espero concluir pronto.



Y he aquí el poema original. No tiene la crudeza que tanto admiro en T.S. Eliot, pero transmite la melancolía del alma sensible del poeta ante cosas cotidianas, como el encierro de las aves (algo que detesto), el maltrato hacia los animales y la injusticia del mundo.

Augurios de la inocencia - William Blake

Ver a un mundo en un grano de arena
Y un cielo en una flor silvestre:
Encierra el infinito en la palma de tu mano
Y la Eternidad en una hora.

Un petirrojo en una jaula
Ocasiona furia en todo el cielo.
El encerramiento de palomas y pichones
Retumba al infierno por todas sus regiones.

Un perro hambriento en la puerta de su amo
Predice la ruina del Estado.
Un caballo al que se abusa sobre el camino
Pide al cielo sangre humana.
Cada clamor del cazado conejo
Arranca una fibra del cerebro.
Una alondra herida en el ala,
Un querubín cesa de cantar.
El gallo preparado para la pelea
aterroriza al sol poniente.
Cada aullido del lobo y el león
Levanta del infierno a un alma humana.
El venado salvaje vagando aquí y allá
Aleja al alma humana del cuidado.
El cordero abusado engendra malestar público
Y sin embargo perdona al carnicero y su cuchillo.
El murciélago que vuela en la cercanía de Eva
Ha salido del cerebro que no cree.
El búho que llama a la noche
Expresa el temor del incrédulo.
Aquel que lastime al pequeño abadejo
Nunca será amado por los hombres.
Aquel que ha irritado a la res
Nunca será amado por la mujer.
El cruel muchacho que mata a la mosca
Será aborrecido por la araña.
Aquel que atormente el espíritu del abejorro
Teje un escondrijo en la noche interminable.
La oruga en la hoja
Os repite la pena de vuestra madre.
No mates a la polilla ni a la mariposa
Pues el Juicio Final acercarás.
Aquel que entrene al caballo para la guerra
Nunca pasará la franja polar.
El perro del mendigo y el gato de la viuda:
Aliméntalos y embarnecerás.
El mosquito que hace sonar su canción de verano
Veneno obtiene de la lengua de la Infamia.
El veneno de la víbora y la salamandra
Es la ambrosía del pie de la envidia.
El veneno de la abeja
Son los celos del artista.
Las túnicas del príncipe y las garras del mendigo
Son malos hongos en las bolsas del avaro.

Una verdad dicha con malas intenciones
Es peor que todas las mentiras juntas que puedas inventar.
Está bien que sea así:
El Hombre fue creado para el júbilo y la aflicción
Y cuando sabemos esto rectamente,
Es seguro nuestro paso por el mundo.
El júbilo y la aflicción están finamente tejidas
Siendo para el alma divina un atuendo.
Bajo cada pena y cada padecimiento
Corre un júbilo de hilo de seda.

La criatura es más que envolturas
A través de todas tierras humanas.
Las herramientas fueran hechas y nacidas fueron las manos,
Un granjero entiende esto.
Cada lágrima de cada ojo
Se convierte en una criatura en la Eternidad.
Esto es atrapado por el brillo femenino
Y retornado para su propio regocijo.

El balido, el ladrido, el bramido y el rugido
Son olas que golpean la orilla del Cielo.
La criatura que solloza sobre el cetro
Inscribe venganza en los reinos de la Muerte.
Las garras del mendigo, bamboleándose en el aire,
desgarran a los cielos.
El soldado, armando con espada y pistola,
Paralizado hiere el sol del verano.

El eructo del pobre vale más
Que todo el oro de la costa africana.
Una moneda acuñada por las manos del labrador
Comprará y venderá las tierras del avaro,
O si se le protege desde arriba
Puede comprar y vender toda la Nación.

Aquel que se burla de la fe infantil
Será burlado en la vejez y en la muerte.
Aquel que enseñe al niño a dudar
De la tumba putrefacta nunca saldrá.
Aquel que respeta la fe infantil
Triunfa sobre el infierno y la muerte.
Los juguetes del niño y las razones del viejo
Son los frutos de las dos estaciones.
El inquisidor que toma asiento tan sagaz
Nunca sabrá cómo replicar;
Aquel que replique a palabras de duda
Apaga la luz del conocimiento.
El más fuerte veneno conocido
provino de la corona de laurel del César.
Nada puede deformar la raza humana
Como a la armadura la abrazadera de metal.

Cuando el oro y las gemas adornen el arado
A artes pacíficas la envidia honrará.
Un acertijo o el cántico del grillo
Es a la duda una buena réplica.
La pulgada de la hormiga y la milla del águila
Hacen que la filosofía burda sonría.

Aquel que duda de lo que ve
Nunca creerá, que haga lo que quiera.
Si el Sol y la Luna dudasen,
Inmediatamente se apagarían.

Para estar en una pasión puede que hagas el bien,
Pero no hay nada qué hacer si una pasión está en ti.
La prostituta y el apostador, licenciados
por el Estado, forjan el destino de esa nación.
El grito de calle a calle de la meretriz
Tejerá el manto mortuorio.
El grito del ganador, la maldición del perdedor,
Bailan ante la carroza fúnebre de Inglaterra.

Cada noche y cada mañana
Algunos nacen para la miseria.
Cada noche y cada mañana
Algunos nacen para la dulce delicia.
Algunos nacen para la dulce delicia,
Algunos nacen para la noche interminable.
Somos conducidos a creer una mentira
Cuando no vemos por el ojo,
Aquello que nació en una noche para morir en una noche,
Cuando el alma durmió en un rayo de Luz.
Dios aparece y Dios es luz
Para aquellas pobres almas que viven en la noche,
Pero despliega una forma humana
Para aquellos que viven en los reinos del día.

(1803)

Trad. H-Yépez

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