viernes, 4 de marzo de 2011

Sobre los tipos de amor...

Hace unas semanas estuve leyendo "El arte de amar", de Erich Fromm, y parte de los "Diálogos de Platón", además de algunas publicaciones del psicólogo mexicano Walter Risso, del que quiero comentar algo que encontré muy interesante.

El amor (y hablo de un amor de pareja, sea ésta heterosexual u homosexual) requiere de la unión ponderada de 3 tipos de amor, derivados de la filosofía de Platón, con cierta relación con los postulados de Erich Fromm, pero renovados con la visión más moderna de Risso:

1. Eros (deseo)
Es deseo sexual, posesión, enamoramiento, amor pasional. Lo más importante es el YO que anhela, que apetece, que exige. La otra, persona, el TÚ. no alcanza a ser sujeto. Es la faceta egoísta y concupiscente del amor: "Te quiero poseer". "Quiero que seas mía", "Te quiero para mi", Eros es conflictivo y dual por naturaleza, nos eleva al cielo y nos baja al infierno en un instante. Es el amor que duele, el que se relaciona con la locura y la incapacidad de controlarse.

Pero no podemos prescindir de eros, el deseo es la energía vital de cualquier relación, ya sea como sexo puro o como erotismo. El eros bien llevado no sólo evoluciona hacia la philia de pareja (amistad con deseo), sino que también suele manifestarse de manera amable como dos egoísmos que se encuentran, se comparten y se disfrutan mientras hacen y deshacen el amor. Eros no alcanza por sí mismo a configurar un amor completo, porque siempre vive en la carencia, siempre le falta algo.

Es la idea del amor de Platón.

2. Philia (amistad)
Es la amistad de pareja. La philia trasciende el YO para integrar al otro como sujeto: YO y TÚ, aunque el YO sigue por delante. A pesar del avance, en philia, la benevolencia no es total porque la amistad todavía es una forma de amarse a sí mismo a través de los amigos. La emoción central no es el placer como deseo acaparador, sino la alegría de los que comparten: la reciprocidad, pasarla bien, estar tranquilos.

Philia no requiere de un acople total (nunca lo tenemos con nadie, ni siquiera con los mejores amigos), basta con que exista cierta complicidad de intereses, un esbozo de comunidad de dos en convivencia. Mientras eros decae y resucita de tanto en tanto, philia se profundiza con los años, si todo va bien. Pero de ninguna manera philia excluye a eros: lo serena, lo ubica en un contexto menos concupiscente, menos rapaz, pero no lo aniquila. En las relaciones más o menos estables hacemos más uso de philia que de eros, pero ambos son indispensables para conformar un vínculo estable.

Philia y eros juntos: lujuria simpática y amena, hacer el amor con el mejor amigo o la mejor amiga.

Philia es la amistad de Aristóteles y Cicerón, entre otros, llevada a la pareja.

3. Ágape (ternura)
Es el amor desinteresado, la ternura, la delicadeza, la no violencia. No es el YO erótico que arrasa con todo, ni el YO Y TÚ del amor amistoso, sino el amor: de entrega: el TÚ puro y descarnado.

Es la dimensión más limpia del amor, es la benevolencia sin contaminaciones egoístas. Obviamente, no es un amor irreal e idealizado, porque incluso ágape tiene condiciones. Es la capacidad de renunciar a la propia fuerza para acoplarse a la debilidad de la persona amada.

No se trata del placer erótico ni de la alegría amistosa, sino de pura empatía: el dolor que nos une al ser amado cuando sufre, cuando nos necesita o nos llama, es la disciplina del amor que no requiere esfuerzo. Aunque no necesariamente, ágape suele ser la última etapa en la evolución del amor, pero su aparición tampoco desplaza o suprime a sus dos antecesores: una vez más, los incluye y los completa.

Entonces no hay un amor de pareja si no hay al menos tres amores reunidos alrededor de dos personas, y la alteración de cualquiera de ellos hará que el equilibrio vital del afecto se pierda y el sufrimiento aflore.

La alteración afectiva puede provenir de eros (por ejemplo, cuando sentimos que no somos deseados o que ya no deseamos a nuestra pareja), de philia (por ejemplo, cuando el aburrimiento se hace cada vez más patente y la alegría languidece), de ágape (por ejemplo, cuando la falta de respeto y el egoísmo comienzan a hacerse frecuentes) o de cualquier combinación de ellos que resulte disfuncional.


Estatua "El beso", de Víctor Delfín, en el Parque del Amor, Lima - Perú

Es increíble lo poco que sabemos del amor. Casi siempre lo asociamos al primer tipo, el enamoramiento, que arrasa con todo y cuando se termina deja una gran sensación de vacío. Pero cuando "evoluciona" y se complementa con la amistad, y más aún, con la ternura, puede construirse algo muy bello.

Elegí la estatua "El beso", de Víctor Delfín, porque creo que simboliza los tres tipos de amor y no solo el erótico. Nada más hay que ver la ternura con la que se miran ^^

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