domingo, 12 de diciembre de 2010

Imágenes literarias: Entrevista con el vampiro - Anne Rice

Esta vez traigo una cita de uno de los libros que leí hace muchos años y que me abrió los ojos respecto a tocar el tema de la homosexualidad en la literatura: Entrevista con el vampiro.

Yo había leído algunos clásicos como El Satiricón, de Petronio, Memorias de Adriano, de Marguerite Youcenar, De Profundis, de Oscar Wilde, y Si la semilla no muere, de André Gide; pero jamás me había topado con una historia de vampiros donde los protagonistas sintieran atracción por otros de su mismo sexo.

Vi la película en 1995 y busqué el libro por todos lados hasta que por fin me lo prestaron y lo leí de un tirón. Fue una experiencia increíble. Después comprendí que técnicamente no eran homosexuales (con excepción de mi favorito, Marius) y que más bien era la búsqueda de la belleza y de las ganas de vivir, pero la primera impresión no la olvidé y años después cuando descubrí los otros libros, pasé gratos momentos leyéndolos.

La cita que he elegido es cuando la historia de amor de Louis y Armand llega a su final. Un final que estuvo cantado desde que la relación comenzó: las circunstancias prácticamente arrojaron a Louis, desesperadamente solo, a los brazos de el único ser que creía capaz de comprenderlo: Armand. Y éste a su vez quería recuperar las ganas de vivir y necesitaba a Louis, con su curiosidad insaciable, su pasión, su conciencia, su sed de conocimiento, para salir del abismo existencial en que se hallaba.

Pero Armand no se dio cuenta de que al iniciar su relación con Louis había matado lo que amaba de él.

El rompimiento era inevitable y tuvo que suceder, sin lágrimas, sin sangre, con la aceptación de que era imposible volver a construir algo de las cenizas que quedaron. Armand lo comprendió así, alejándose para siempre de su segundo gran amor.



 Reproduzco la escena completa, cuando Armand confiesa que fue el causante de la muerte de Claudia, esperando una reacción por parte de Louis.

»—Yo creí que tú lo superarías... Que, cuando se fuera el dolor, volverías a llenarte de vida y de amor y de esa curiosidad salvaje e insaciable con que llegaste a mí por primera vez, esa conciencia inveterada y esa sed de conocimiento que trajiste a París, a mi celda. Pensé que era una parte tuya que jamás moriría. Y creí que, cuando desapareciera el dolor, tú me perdonarías por lo que había hecho. Ella nunca te amó, tú lo sabes; no del modo en que yo te amé ni del modo en que tú nos amaste a las dos. ¡Yo lo sabía! ¡Lo comprendía! Y pensé que te unirías a mí y que yo te mantendría a mi lado. Y tendríamos todo el tiempo por delante y seríamos nuestros mutuos maestros. Todas las cosas que te hicieran feliz, me harían feliz a mí; y yo sería el protector de tu dolor. Mi poder sería tu poder. Mi fortaleza lo mismo. Pero tú estás muerto en tu interior para mí, estás frío y lejos de mi alcance. Es como si yo no estuviera aquí, a tu lado. Y al no estar aquí a tu lado, siento la horrible sensación de que no existo. Y tú estás tan distante de mí y tan frío como esas pinturas modernas de líneas y formas duras que no puedo amar ni comprender, tan extraño como esas duras esculturas mecánicas de esta época que no tienen forma humana. Tiemblo cuando estoy cerca de ti. Te miro a los ojos y mi reflejo no está allí...

»—¡Lo que pides es un imposible! —dije rápidamente—. ¿No te das cuenta? Lo que yo pedí, también fue imposible desde el principio.

»Él protestó; la negativa apenas se le formó en los labios; levantó la mano como para desechar el argumento.

»—Yo quise el amor y la bondad en ésta que es la muerte viviente —dije—. Fue imposible desde el principio porque no se puede tener el amor y la bondad cuando haces lo que sabes que está mal, cuando sabes que estás equivocado. Únicamente puedes tener la desesperada confusión y el anhelo y la caza del fantasma "bondad" en su forma humana. Supe la respuesta verdadera a mi búsqueda antes de llegar a París. Lo supe cuando tomé por primera vez una vida humana para saciar mi hambre. Fue mi muerte. Y, sin embargo, no la aceptaba, no podía aceptarla porque, al igual que todas las demás criaturas, ¡yo no quería morir! Entonces busqué a otros vampiros, a Dios, a los demonios, a cien cosas con otros tantos nombres. Y todo aquello era una equivocación. Porque nadie, con la máscara que fuera, podía disuadirme de lo que yo mismo sabía que era la verdad: que estaba condenado en alma y cuerpo. Y, cuando llegué a París, pensé que tú eras poderoso y hermoso y sin remordimientos, y quise compartirlo con desesperación. Pero tú eras tan destructivo como yo, incluso más inescrupuloso y astuto que yo. Tú me mostraste lo único en que yo podía esperar llegar a convertirme, la profundidad del mal, el límite de frialdad que tendría que alcanzar para terminar con mi dolor. Y lo acepté. Entonces, esa pasión, ese amor que tú viste en mí, se extinguió. Ahora tú simplemente ves un espejo de ti mismo.

»Pasó largo rato antes de que él hablara. Se había puesto de pie y se quedó dándome la espalda y mirando al río, con la cabeza gacha como antes y las manos caídas a los costados. Yo también miraba aquellas aguas. Pensaba con serenidad: "No hay nada más que decir, no hay nada más que yo pueda hacer".

»—Louis —dijo entonces, levantando la cabeza y con la voz ronca.

»—Sí, Armand —dije.

»—¿Hay algo más que quieras de mí, algo que me puedas pedir?

»—No —dije—. ¿Qué quieres decir?

»No me contestó. Simplemente empezó a alejarse. Al principio pensé que sólo pensaba caminar unos pasos, quizá pasear solo por la playa. Pero cuando me di cuenta de que se iba, él sólo era ya un punto en la distancia contra el resplandor momentáneo del agua. Nunca más lo volví a ver.

2 comentarios:

  1. Quise dejarte ayer un comentario, pero como vi que estabas haciendo reformas en el blog (qué bien ha quedado :D ¿A que es cómodo el menú desplegable? Jejeje) me esperé. Qué casualidad que las dos hayamos elegido las Crónicas xD A mí también me marcaron mucho, qué te voy a contar que ya no sepas.

    ¡Beso!

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  2. Hola ^^
    Sip, ayer estaba en obras, XD, pero no terminé, así que hoy he aprovechado para organizarlo un poco. El menú desplegable es genial, facilita mucho la organización.

    Hace un rato vi tu post de las Crónicas y me dije lo mismo "¡Qué coincidencia!", XD... cuánto me gustó la parte de la despedida de Louis y Armand.

    Un abrazo enorme :)

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