martes, 30 de noviembre de 2010

Libro 25/50: El corredor de fondo - Patricia Nell Warren

Este libro ha sido uno de los que más me ha impactado este año; por eso me he tardado un poco en preparar la reseña. Es hermoso pero muy duro, definitivamente deja su huella.

Título origiual: The front runner
Título en español: El corredor de fondo
Autora: Patricia Nell Warren
Editorial: Egales
Nº páginas: 398
ISBN: 84-95346-23-0









Sobre la autora: (Tomado de Lecturalia)
Escritora estadounidense nacida el 15 de junio de 1936. Es una importante activista a favor de los derechos de la comunidad homosexual. Su novela de 1974 The Front Runner (traducida como El corredor de fondo), que narra la historia de amor entre un atleta y su entrenador durante la preparación para los Juegos Olímpicos de Montreal se convirtió en un best-seller mundial y propició la creación de los Frontrunners, clubs de atletismo para la comunidad gay, lesbiana, bisexual y transexual que hoy día operan en quince países de tres continentes distintos, y que consideran a Patricia Nell Warren como “la madre” de sus asociaciones. Un artículo de 1993 de la autora inspiró a un grupo de ciudadanos, abogados y defensores de los derechos civiles de California para defender la desobediencia civil no violenta como medio para alcanzar una protección adecuada de los derechos de la comunidad homosexual californiana. La legislación que garantizaba dicha protección fue finalmente vetada por el gobernador Gray Davis.

Sinopsis: (tomado de Lecturalia)
"El corredor de fondo" es casi sin ninguna duda la más famosa, aclamada y exitosa historia de amor gay de todos los tiempos. Surgida tras el encuentro de Patricia Nell Warren con un atleta gay, la autora ha sabido captar la complejidad y tortuosidad de las relaciones homosexuales, enfrentadas y obstaculizadas por una sociedad poco dada a conceder un cuestionamiento o ruptura de sus estructuras. Harlam Brown, estricto entrenador de atletismo, y Billy Sive, atleta gay, serán los dos protagonistas y héroes de esta historia, que deben llevar a cabo su particular carrera contra los prejuicios y la incomprensión de los que les rodean, para poder no sólo llevar a cabo su amor sino también la participación en los Juegos Olímpicos de 1976. Traducida a nueve lenguas y con más de diez millones de ejemplares vendidos, "El corredor de fondo" trasciende el simple fenómeno de masas para convertirse en todo un ejercicio de vindicación a través de la prosa.

La introducción
Cuando leí la introducción efectuada por la autora en 1995 para la reedición de la novela, me conmoví mucho. Se me humedecieron los ojos y supe que si el resto del libro era así, iba a llorar mucho (y eso fue lo que ocurrió). He seleccionado algunos párrafos donde la autora habla de su amigo Gene, un hombre valiente y extraordinario que murió de SIDA. El párrafo final es precioso.

En la primavera de 1994, mi amigo Gene tenía 38 años y llevaba desde los 30 luchando contra los síntomas activos del SIDA. De repente, decidió que se había cansado de estar enfermo.
Fuimos a comer juntos por última vez, en su destartalado Cadillac descapotable de color azul cielo, y estuvimos sentados durante horas en su café favorito de Sunset Boulevard. De allí pasamos a sentarnos en su cama del hospital: yo le daba masajes en los pies y le ayudaba a desenredar los tubos de suero. Por último, volvió a su casa, puesto que allí quería morir, y se rodeó de sus amigos para pasar entre risas y charlas sus últimas tardes. Su habitación estaba prácticamente vacía, porque había regalado todas sus posesiones: no quedaba nada más que la luz del sol, la música de su radiocasete y su ánimo, más y más fuerte a medida que su cuerpo se marchitaba. Reflexionaba a fondo sobre su vida y la pesaba tal y como hemos visto representado en el arte funerario del antiguo Egipto: el corazón humano descansaba en uno de los platillos de aquella formidable balanza que sostenía la diosa Maat , en perfecto equilibrio con su única pluma, símbolo de las leyes de la Vida.
...
Algunos meses después de la muerte de Gene, su hermana creyó llegado el momento de esparcir sus cenizas. A última hora de la tarde, desde lo alto de un acantilado sobre el océano, contemplé el último resplandor del día y escuché las canciones que cantaban los pájaros en el chaparral recalentado por el sol. Lancé al aire el primer puñado de cenizas. El tacto era suave entre mis dedos, como arena del desierto y polvo. Unos cuantos fragmentos de hueso cayeron como lluvia por la pendiente, sobre unas matas de salvia en flor, pero el polvo permaneció en el aire. El cuerpo de un hombre de metro ochenta de estatura era en ese momento tan ligero como la pluma de Maat.
Incluso entonces, desde donde quiera que estuviera su espíritu entre las estrellas o desde cualquiera que fuese su nueva vida en la Tierra —un bebé indefenso que crecía para asumir nuevos desafíos, tal vez para terminar el libro que jamás terminó y que quizá se convertiría en mi salvavidas la próxima vez—, mi querido amigo se las ingenió para darme un último beso, pues su polvo desvió el rumbo y rozó mi mejilla.
La historia:
La novela se inicia en 1974 cuando Harlan Brown, entrenador del Prescott College, recibe a tres nuevos discípulos expulsados de la Universidad de Oregón por "asuntos disciplinarios". Ellos son Vince Matti, Jacques LaFont y Billy Sive.

Billy, con esa franqueza que lo caracteriza, confiesa que los "asuntos disciplinarios" se reducían a una sola cosa: los tres eran homosexuales.

—Bueno —les dije—, Lindquist os dio una patada en el culo por «motivos disciplinarios». ¿Qué se supone que debo hacer con vosotros? Si sabéis algo de mí, sabréis que soy tan autoritario como Lindquist.
—Sí, claro, en la prensa dijeron disciplinarios —respondió Sive. A pesar de su aspecto tranquilo, parecía el portavoz—. Lindquist no se atrevió a contar la verdad a la prensa.
—¿Y? —inquirí.
—Y nosotros le vamos a contar a usted la verdad —prosiguió Sive—. Luego, si quiere, nos da un chándal o nos dice que nos larguemos.
—De acuerdo —acepté—. ¿Y cuál es esa verdad tan espantosa?
Los otros dos, algo incómodos, bajaron la vista, pero la extraordinaria mirada gris—azulada de Sive no se apartó de la mía ni un momento. Tuve la espeluznante sensación de que aquel muchacho lo sabía todo sobre mí (como pude comprobar más tarde, mi presentimiento era acertado). Su cara, pensé, era una especie de versión juvenil del Gótico americano . Resultaba agradablemente atractiva, de rasgos finos, pómulos marcados, frente amplia, nariz chata, boca bonita... Su mata de rizos de color castaño claro parecía recién salida de un túnel aerodinámico.
—Somos gay —me dijo.

Harlan decide entrenarlos y comienzan a trabajar, pero Billy es un rebelde y quiere entrenar a su modo, logrando solamente agotarse. Las tensiones aumentan cuando Harlan se da cuenta de la atracción que siente hacia su alumno y trata de evitarlo. Finalmente no puede seguir negando lo que siente.

He elegido esta cita, donde Harlan habla de Billy:

Su amor era una llama constante y blanca, que derretía la última capa de escarcha acumulada con los años en mis huesos. Yo lo protegía y me enfrentaba furioso al mundo, pero él era el más fuerte de los dos, él era el que conservaba la calma y se mostraba férreo cuando yo estaba a punto de desmoronarme.
Una vez que son pareja, comienza una lucha titánica para que los medios los dejen vivir su vida; y además tienen que luchar contra los obstáculos que buscan descalificar a Billy para que no llegue a los Juegos Olímpicos de Montreal.

El final del libro es muy duro y muy conmovedor. Te deja con un nudo en la garganta y una sensación de incredulidad, de impotencia y de desoladora tristeza. Luego se va asimilando hasta llegar a un punto intermedio de paz, pero la impresión inicial persistirá siempre: es el choque de darse cuenta cómo el odio enfermizo hacia lo que no entendemos puede llevarnos a cometer actos desesperados.

Billy llevaba puesto su traje marrón de terciopelo y tenía los ojos cerrados, tras las gafas. La medalla de oro resplandecía sobre los volantes del pecho de su camisa. En la mano izquierda, que descansaba sobre la derecha, llevaba el anillo de bodas. El empleado de la funeraria de Montreal había limpiado la sangre de su rostro, lo había peinado y había realizado un trabajo aceptable con la herida de la cabeza, pero no, Billy no tenía aspecto de estar durmiendo. El ángel de la muerte lo había seducido: su último amante había sido un chapero llamado Muerte. 
Y una última cita, al final del libro, cuando Harlan vuelve a las pistas:
Estoy en la pista, bajo las luces y el humo. Oigo el murmullo del público y sé que todas las miradas están fijas en mí. Es el 11 de febrero de 1978. Es la final de la milla del Campeonato de Veteranos de la AAU, en el Madison Square Garden de Nueva York. Quiero volver a salir a la pista, para sentir lo que él sintió, para honrar su recuerdo con mi sudor y mi dolor.
Por fin obtengo una recompensa, tras una vida entera consagrada a cuidar el cuerpo. Poseo, además, una ventaja mental que he estado alimentando durante semanas. Y esa ventaja es la paz, una paz que nadie podrá volver a robarme. Esa ventaja es Billy y su recuerdo vivo en mí. Para concentrarse, él utilizaba el yoga: Yo lo utilizo a él. Billy corre dentro de mí, sin esfuerzo alguno, sin miedo al dolor. Invoco esa imagen suya en mi mente... y funciona. Para matarlo a él, tendrían que matarme a mí. 
Los personajes:

Harlan Brown:
Su padre lo alentaba a correr y siempre quiso ser un corredor, pero por cosas del destino, estuvo en las fuerzas armadas y luego se casó con una chica a la que había dejado embarazada. El matrimonio de Harlan fue infeliz porque a él le atraían otros hombres.

Después de una escandalosa separación, se vio obligado a prostituirse para hacer frente a los gastos que exigía su ex esposa. Afortunadamente para él, conoce a Joe Prescott y comienza a trabajar en su colegio. Es allí, a los 39 años, donde conoce a Billy.

Harlan es un hombre que ha sufrido y no está acostumbrado a dejarse querer. Por eso lucha tanto tiempo con sus sentimientos hacia Billy, pero finalmente se deja llevar.

Billy Sive:
Es un corredor de fondo de 21 años, que desea llegar a los Juegos Olímpicos. Antes de ir a Prescott estaba informado sobre el pasado de Harlan y nunca disimuló su admiración por él.

Billy es aterradoramente sincero cuando alguien le pregunta algo; es vegetariano y budista y está convencido de que debe luchar por lo que quiere. En la larga lucha para llegar a los Juegos Olímpicos se gana el respeto y la admiración de otros atletas rivales y es el héroe de la comunidad gay.

John Sive:
Es el padre de Billy, un abogado activista que lucha por los derechos de los gay y que es la pieza fundamental en la batalla de Billy para llegar a los Juegos Olímpicos.

Vince Matti:
Tiene 22 años y corredor de la milla. También desea llegar a los Juegos Olímpicos; pero su carácter impetuoso hace que sea descalificado y a partir de allí se convierte en un activista por los derechos de los homosexuales.

Jacques LaFont:
Tiene 21 años, fondista y mediofondista, pareja de Vince durante un tiempo. Es el más inseguro de los tres y el primero en apartarse de la batalla para ir a los Juegos Olímpicos.

En resumen:
Este libro es una joya. Vale la pena leerlo aunque se trate de un drama. Si tienen la oportunidad, no lo dejen pasar.

6 comentarios:

  1. Es un libro maravilloso, sin duda. Siempre le estaré agradecida a Dorianne por decirme que me lo tenía que leer, sí o sí, y a Nut, que fue la que terminó de alentarme a hacerlo ^^

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  2. En serio, se me vuelve a erizar la piel al sentir todo lo que hizo despertar en mí esta novela. Todavía sigo recuperándome. Es duro pero también maravilloso. Me alegro que lo hayas disfrutado wapi. Yo sigo debatiéndome entre leer o no leer los siguientes, no me apetece que nada me empañe la sensación que tengo de Harlan y Billy.

    Un besote preciosa! :)

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  3. Para leer este libro hay que estar en buen estado anímico. Yo lo leí en una no muy buena época, y juro que acabé con los ojos hinchados de tanto llorar..y no te cuento cuando llegué al final, pero sin duda es un libro hermoso, de esos que no se olvidan, y que despiertan sensaciones que incluso dan un poco de miedo.

    El poema es tuyo, me encanta lo que se desprende de él, sin duda alguna tu lo sabrás expresar mejor que yo.

    Para ti, un beso enorme.

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  4. Hola Nisa ^^
    Sip, y yo te estoy agradecida a ti por habérmelo comentado y a Arsénico por su reseña :)

    Un abrazo

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  5. Hola Arsénico:
    Es cierto, yo también me estoy recuperando, por eso demoré en hacer la reseña. Quiero releerlo antes de aventurarme con las continuaciones.

    Un abrazo

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  6. Hola Elo

    A mí también me pilló en un momento sensible, será por eso que lloré como una magdalena, sobre todo al final.

    Muchas gracias, pondré el poema este domingo. Lo leo y lo releo y es precioso ^^

    Un abrazo

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